Cirugía de Párpados
BLEFAROPLASTIA

 

La blefaroplastia se realiza para quitar el exceso de piel y bolsas de grasa alrededor de los ojos. En algunos casos se acompaña de una operación adicional para corregir la caída de las cejas o mejorar las arrugas alrededor de los párpados (patas de gallo). La duración de la intervención de blefaroplastia dependerá de cada caso particular, siendo normalmente una hora.
La operación suele realizarse con anestesia local acompañada de una sedación, que le permitirá estar más cómodo y tranquilo durante la cirugía. En caso de requerirlo se puede utilizar anestesia general. En ambos párpados se extirpa el exceso de grasa y piel. Las incisiones en el superior van en el pliegue natural del párpado y en el inferior por debajo de la línea de las pestañas.
La cicatriz queda oculta en el pliegue del párpado o tapada por la sombra de las pestañas. En cualquier caso llega prácticamente a desaparecer pasados los primeros meses. En casos seleccionados e indicados la incisión de dicho párpado inferior puede realizarse a través de una incisión localizada en la parte interna del párpado (conjuntiva).

Una vez finalizada la intervención se aplican unas compresas húmedas sobre los ojos y frío local mediante una bolsa de hielo, pero no se vendan. El paciente permanecerá en el hospital durante 1 ó 2 horas hasta su recuperación,  siendo posteriormente dado de alta.

Después de la intervención puede haber algún tipo de molestias, si bien suelen ser mínimas y fácilmente controlables con una medicación analgésica. Es conveniente tener  la cabeza elevada y aplicar compresas frías y hielo (protegido siempre con una gasa) con objeto de disminuir la inflamación. Conviene en los días siguientes extremar la higiene en los ojos, no tocándolos y lavándolos varias veces al día con suero fisiológico, agua hervida o agua de manzanilla. Dado que la piel  de los párpados es muy fina, tiende a inflamarse con suma facilidad por lo que es conveniente que esté en posición sentada o algo incorporada para que la inflamación remita antes. Sin embargo, al retirar las suturas antes de la semana, la mayor parte de la inflamación y coloración de la piel (cardenales) ha remitido. La coloración residual puede cubrirse con un maquillaje ligero, teniendo la precaución de no introducirlo en las cicatrices. Durante tres o cuatro semanas suele ser habitual una mayor susceptibilidad a la luz y facilidad para el lagrimeo. Como consecuencia de estos efectos, así como de la inflamación residual postoperatoria, el paciente puede mantener en sus ojos una expresión de tristeza que irá desapareciendo gradualmente hasta su total normalización. Es conveniente llevar gafas de sol unas tres semanas para proteger los ojos del viento y de la irritación solar, así como evitar demasiada lectura y ver excesivamente la televisión. A partir de las dos semanas se podrá dar sombra en los ojos excepto azul y verde, y rímel a partir de las tres.

 

La eliminación del exceso de piel y de las bolsas de grasa dará a los ojos un aspecto más rejuvenecido y descansado.


Aunque el paciente puede levantarse y hacer su vida normal a partir del día siguiente de la operación, es conveniente limitar al principio la actividad durante unos días con objeto de facilitar una curación adecuada, pudiendo reanudar habitualmente sus actividades laborales a partir de los 7-10 días. No usará lentes de contacto hasta al menos la segunda semana. A partir de las seis u ocho semanas las cicatrices quirúrgicas muy finas empezarán a hacerse muy atenuadas.

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